domingo, 5 de abril de 2015

Gálatas, un comentario breve / por Nahum Vega

Gálatas, un comentario breve / por Nahum Vega


A manera de introducción.

Cuando la iglesia local se reúne, es un pequeño fragmento de lo que es la Iglesia universal de Cristo, al igual que los mosaicos venecianos artísticos, verlos muy de cerca no nos permite apreciar la dimensión de la obra. El Reino de Dios es ese conjunto de mosaicos que somos los miembros que desde nuestra individualidad al parecer son insignificantes. De igual manera el participar en la liturgia de mi iglesia el domingo por la mañana es sólo una pequeña parte del reflejo de todo lo que es mi totalidad de la vida.

“Pero con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.  No desecho la gracia de Dios; pues si la justicia dependiera de la ley, entonces por demás habría muerto Cristo.” Gálatas 2. 20 y 21.
Nuestro Cristianismo es la vida entera, “lo que ahora vivo”, es nuestra cotidianidad.


Pablo inicia el primer capitulo aclarando sobre la vida cristiana.

Es muy interesante que para algunas personas el cristianismo solo es una serie de ordenes restrictivas, pero cuál es la definición de restrictiva:
Una orden de restricción sirve para proteger a una persona de ser dañada.
Los seres humanos somos susceptibles a ser dañados, somos muy vulnerables. sujetos a ser afectados por cambios externos e internos de forma constate, Pablo el autor de libro del cual hacemos el comentario breve, nos dice de sus lectores.  

“Me asombra que tan pronto se hayan alejado ustedes del que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anuncia otro evangelio diferente del que les hemos anunciado, quede bajo maldición.  Como antes lo hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno les predica un evangelio diferente del que han recibido, quede bajo maldición. Gálatas 1.6 al 9.

Gálacia no es una ciudad es una provincia, una región compuesta por varias ciudades que compartían su geografía y su situación de privilegio al ser paso entre el medioriente místico y la culta Grecia camino a la Roma gobernante.

Gálacia es la actual Turquía, todo una región a la cual el autor tiene que hacer un llamado de atención porque al parecer no están entendiendo que la vida cristiana no solo es un momento, sino una continuidad en todas las áreas de la vida.

La vida cristiana no es una vida de dos horas, ni de los diez pasos para vivir el cristianismo, el cristianismo es una continuidad de pensamiento que debe ser reflejado en cada momento de la vida.
Pablo se admira que les predico el evangelio del Reino y solo un poco de tiempo han perdido, no el poder mismo sino la capacidad transformador en la vida de estos cristianos de Asía menor.

El “otro evangelio” entrecomillado al cual se refiere Pablo es una forma de pensamiento con la cual había sido seducidos los gálatas  y es: cumple la ley para ser salvo. Él les había enseñado que sólo por gracia. 


Pablo lo escribe con precisión en el segundo capítulo.

“Sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la ley sino por la fe de Jesucristo, y también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, ya que por las obras de la ley nadie será justificado.  Y si al buscar ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿será por eso Cristo ministro de pecado? ¡De ninguna manera!  Porque si las mismas cosas que destruí, las vuelvo a edificar, me hago transgresor.  Porque yo, por la ley, soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Pero con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.  No desecho la gracia de Dios; pues si la justicia dependiera de la ley, entonces por demás habría muerto Cristo. Gálatas 2. 16 al 21

El vivir bajo la ley no es solución a la vida pecadora del hombre, la ley tiene la función de mostrarnos cuan pecadores somos y que necesitamos de la gracia, que nos hace vivir a Cristo en mi propia vida  en mi cotidianidad.


Dejemos que Pablo nos siga hablando ahora en el  capitulo tres.

“¡Oh gálatas insensatos! ¿quién los fascinó para no obedecer a la verdad, si ante los ojos de ustedes Jesucristo ya fue presentado claramente como crucificado? Sólo esto quiero que me digan: ¿Recibieron el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?  ¿Tan necios son? ¿Comenzaron por el Espíritu, y ahora van a acabar por la carne?  ¿Tantas cosas han padecido en vano? ¡Si es que realmente fue en vano! Aquel que les suministra el Espíritu y hace maravillas entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe? Gálatas 3.1 al 5 


Aquí es muy útil la definición de esta palabra: insensato, -ta adj./s. m. y f. Que no muestra buen juicio o madurez en sus actos. / sin sentido, / que perdido la cabeza.

Pablo le dice no están pensando con la cabeza, están pensando con el estomago, no desde el sano juicio; más bien desde el sentir.

Pablo el excelente orador seguramente predicó sus mejores sermones entre ellos, sermones de semana santa donde todo se sentían conmovidos por el sacrificio que Cristo había hecho por ellos. Pero solo un poco de tiempo y sus vidas seguían igual, la cotidianidad los hacía presas de seguir bajo la ley.

Cuál es, el propósito de la ley:

“Entonces, ¿para qué sirve la ley? Pues fue añadida por causa de las transgresiones, hasta que viniera la simiente, a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en manos de un mediador.  Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios sí es uno.
¿Contradice la ley a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque, si la ley dada pudiera dar vida, la justicia sería verdaderamente por la ley. Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a los creyentes.” Gálatas 3.19 al 22

Si pensamos en leyes físicas y ponemos como ejemplo un muro en una casa que tiene como función delimitar los espacios y si queremos salir tenemos que tomar los lugares adecuados para hacerlo. El no tener respeto por un muro nos puede producir un gran dolor de cabeza. Nunca falta quien quiere salir por la pared. Por eso Pablo aclara que la ley de Dios tiene un propósito, muestra el carácter santo de Dios. Nos muestra cuan pecadores somos.

La solución teológica entre la ley y la gracia: La ley muestra, estos son los mandamientos, pero como no los vas a poder cumplir estos son los sacrificios que debes ofrecer para estar bien con Dios.


En el Reino de Dios este estar bien es por medio del sacrificio de Cristo leamos lo que nos dice Pablo ahora en el capítulo cuatro.

“Pero cuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y sujeto a la ley, para que redimiera a los que estaban sujetos a la ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos. Y por cuanto ustedes son hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, también eres heredero de Dios por medio de Cristo.
Ciertamente, en otro tiempo, cuando ustedes no conocían a Dios, servían a los que por naturaleza no son dioses; pero ahora que conocen a Dios, o más bien, que Dios los conoce a ustedes, ¿cómo es que han vuelto de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales quieren volver a esclavizarse? Gálatas 4. 4 al 9  

Los gálatas habían conocido la formula de Dios para estar aceptos ante él,  de tal forma que Dios los conoce; es diferente decir conozco a fulano por importante que sea, a decir fulano de tal me conoce a mí.

Los gálatas habían sido conocidos por Dios, pero ellos vivían como si Dios no los conociera.
En la última encuesta estadística en México (2010) casi un 5% dijeron no tener religión, lo impactante es que el otro 95% vivimos como si Dios no existiera en un ateísmo práctico, donde Cristo no vive en nosotros, en nuestra cotidianidad.

Lo importante no es conocer a Dios, sino ser conocido por él, que venido el cumplimiento del tiempo vino para ser, él nacido bajo la ley, él que cumplió la ley. Para hacernos justificados por él.
Y ahora lo que no podemos cumplir de la ley en nuestras fuerzas ya lo podemos cumplir en Cristo.  por su Gracia.

Pero para que es la gracia, es un estado de confort donde podemos hacer lo que queramos. No, es un compromiso con el conocimiento de aquellas áreas que son “ordenes de restricción” las cuales son para nuestra protección.


Veamos como nos dice Pablo que debemos vivir la gracia en el capítulo cinco.

“Manténganse, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud. Miren que yo, Pablo, les digo que si se circuncidan, de nada les aprovechará Cristo….  Gálatas 5. 1 al 2
Y lo pone muy claro cual es nuestra libertad en la gracia en los versos 13 al 15 de este capítulo cinco, donde nos pide que no abusemos de la gracia: 
“Hermanos, ustedes han sido llamados a la libertad, sólo que no usen la libertad como pretexto para pecar; más bien, sírvanse los unos a los otros por amor.  Porque toda la ley se cumple en esta sola palabra: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»  Pero si ustedes se muerden y se devoran los unos a los otros, tengan cuidado de no consumirse también los unos a los otros.”

Los cristianos estamos llamados a no transgredir, ninguna ley divina, y ninguna ley humana siempre y cuando sea  no contraria a la divina.

Gálatas 5. 16 al 24 encontramos una serie de ordenes restrictivas que dijimos  sirve para proteger a una persona de ser dañada:

“Digo, pues: Vivan según el Espíritu, y no satisfagan los deseos de la carne.  Porque el deseo de la carne se opone al Espíritu, y el del Espíritu se opone a la carne; y éstos se oponen entre sí para que ustedes no hagan lo que quisieran hacer. Pero si ustedes son guiados por el Espíritu, no están ya sujetos a la ley. Las obras de la carne se manifiestan en adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas. Acerca de ellas les advierto, como ya antes les he dicho, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley. Y los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.”

Resuelto el conflicto de la ley en la gracia, es importante ver que la discusión de las ordenes de restricción que lista Gálatas cinco, no es para saber si están bien o mal, ya sabemos que son pecado, son para saber que debemos alejarnos de ellas ya que de lo contrario seremos dañados.

La lista incluye: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,  envidias, homicidios, borracheras, orgías.


Conclusión

La iglesia una comunidad terapéutica, nuestras reuniones es un todo que nos lleva a una armonía que ser refleja en nuestra vida cotidiana, donde ninguna de estas ordenes restrictivas son visibles, porque somos sanados los unos a los otros en nuestra comunidad de amor.

Nos sana la comunión los unos con los otros, porque siempre, habrá uno que otro que no obedezca las ordenes restrictivas. 

Leamos ahora algunas de las conclusiones de Pablo a sus discípulos en Gálatas 5.25 y 26 y el capítulo 6. verso 1 y 2.

“Si vivimos por el Espíritu, vivamos también según el Espíritu. No nos hagamos vanidosos, ni nos irritemos unos a otros, ni sintamos envidia entre nosotros. Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, ustedes, que son espirituales, restáurenlo con espíritu de mansedumbre. Piensa en ti mismo, no sea que también tú seas tentado.”

Dios nos ha hecho a los seres humanos; seres de relación, esto es capaces de vivir el uno junto al otro, con la oportunidad de poder perdonar al otro que nos ofende y con la bendición de saber amar desinteresadamente y sobre todo aptos para vivir la gracia y santidad, no en nuestras fuerzas, sino a travez de la obra de Cristo en nosotros. Nuestro diario vivir es reflejo no de una serie de leyes o normas que nos ahogan sino una libertad de vivir de acuerdo a las demandas de nuestro Creador.
Y al final de todo el cristiano no es que sepa  como no pecar;  sino sabe estar en el lugar donde es protegido por la gracia de Dios. para no pecar.