miércoles, 6 de abril de 2016

Una Re-lectura de algunos pasajes de Santiago / Nahum Vega

Sean Mejores (Santiago 1.2 al 27)

Nahum Vega

Sobre el escritor de este muy interesante libro, que plasma su personalidad en las palabras que son inspiradas por su fe y creencia en el κύριος “kýrios”. Es claro que es la obra de un Santo, es así que su nombre Jacob (Ya’akov, en hebreo יַעֲקֹב), es trasladado en su traducción en su obra en latín como el Santo Jacobo ( Sanctus Iacobus) y una contraccion de las dos palabras sera Sant Yago y llegar al nombre que tenemos en nuestra Biblia. 

Su nombre es recordado con otro adjetivo calificativo “Santiago el justo”. Es interesante que en su escrito, que es uno de los más tempranos del cristianismo, en los primeros párrafos habla de ser justos: 

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”

Esta obra es escrita probablemente a mediados de la década de los 40 del primer siglo, a unos años de una persecución cuyas primeros efectos ya eran latentes en el momento de escribir la epístola, y tendría como  resultado final una dispersión. Que traído una economía emergente, que deja muy mal parados a quien confía en su riqueza material por otro lado deja una fortaleza moral. Que es mostrada en dos palabras: perfectos y cabales.

Estas palabras marcadas en la citación que utilizamos como (Stg. 1.4) son traducidas muy dinámica y libremente por la Traducción en lenguaje actual (TLA): “Por lo tanto, deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores…” Perfectos y cabales, son resumidas en la palabra “sean mejores”.  No me gustaría ver en esta traducción la sospecha de un humanismo o un positivismo de moda en la filosofía humana.

Mejor veamos en esta traducción una oportunidad de reflexión sobre lo que es para el cristiano del siglo XXI “ser mejor” o perfecto y cabal.  para iniciar es interesante saber que una de las dos palabras que se utilizan en el idioma griego, la palabra perfecto tiene un sentido algo diferente a nuestro español. se usa la palabra τέλειον, (tél/(e)/ion) conde perfecto puede traducirse como propósito. La palabra en español de este origen que usamos es “telón” cuando termina una obra de teatro. Es la finalidad o conclusión de las cosas.

Seguramente cuando hemos pasado por circunstancia que nos muestras que tan vulnerables  somos como seres humanos en contraste con lo cruel y despiadados que podemos llegar hacer en algún conflicto viento, lo último que pensamos es en propósito. Un amigo excelente pintor me contó recientemente de su experiencia en un viaje misionero a una zona devastada por la guerra de Bosnia, conflicto bélico de finales del siglo pasado. Me impresionó su comentario, parafraseo lo dicho por él. “encontré un ambiente con ausencia de Dios que confronta mi fe”. 

Las abuelas decían “pueden doblarte pero no quebrarte” porque la finalidad de resistir la prueba es llegar a ser integro. Mi amigo sobrevivió, dejando como legado una exposición que viajó por muchas partes de los Estados Unidos, despertando la compasión. Sin duda Dios nos ha dotado con  la  resiliencia para nuestro bienestar.

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.”

“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.”

El Santo Jacobo, hace aquí una distinción muy pertinente, “no es lo mismo la prueba que la tentación”. En un pequeño grupo donde nos compartíamos lo que esta lectura nos decía, alguien acertadamente comentó  “la prueba es externa y no hacemos nada para tenerla solo llega y la tentación surge de dentro de nosotros” esto resume bien lo que Santiago nos explica aquí. La reflexión es que la prueba redundara al final en bienestar, mientras que la tentación es voluntariamente traes el malestar a nuestras vidas y de los que nos rodean.

“Amados hermanos míos, no erréis. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.”

Para esta comunidad primera que está en el umbral de una economía emergente, es importante sepan cómo debe comportarse. El autor dice: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”

La palabra viva debe hablar muy fuerte a cada ser humano, con estas palabras ya que es una debilidad humana el ser egodistónicos, que lo que creemos y decimos esta alejado de nuestra práctica. El conocimiento debe comprometernos a la congruencia. Soportando la tentación.

La mejor manera de comprobar la congruencia es en la comunidad de fe, es según el autor la verdadera religión, “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.”  Contraria a una religión sin un sentido práctico, “vana”. 

Si bien, etimológicamente latina de la palabra Religión, esté emparentada con volver a re ligar, y es interesante. Me gusta a la luz de lo leído pensar en re leer, como sentido de la religión judía de primer siglo producto de una renovada búsqueda en las lecturas sagradas una nueva hermenéutica ante la presión Romana, practicada en la sinagoga. (ref. Lc. 4.16 al 21).

Ver el origen de la religión en la re lectura es una imagen muy hermosa, la lectura es saber colocar cada letra en su lugar para dar un sentido armónico. Donde quien sigue una religión verdadera no tiene que ver nada con normas, miedos y castigos, sino con congruencia compromiso y praxis de bienestar, que se logra en la comunidad que tiene como meta establecer el Reino de Dios.